9.12.07

Un encuentro con sabor a hielo...

Sábado por la tarde, una tarde fría de agosto enrumbé a un conocido local barranquino, donde al pisar las piedritas del primer camino te estas encontrando y saludando con algún conocido, donde al entrar al local ya tienes un vaso(de agua, inca kola, whisky, cerveza, o daiquiri de durazno - que es lo único que venden-)después de haber saludado a ese que te encontraste entre las piedritas y te dijo salud!.
Fue un día muy frío, y mis ganas de salir empezaron con una mañana fortificante de manicure y pedicure spa, pasando por un cepillado de cabello... y es que esto, es el mejor relax de un sábado por la mañana.
Al llegar me esperaban C y G, dos amigos y hermanos a los cuales deje de ver hacia un mes por un viaje personal (huyendo de lima para relajarme de trabajo, de amor (una vez más) y de ambiente), yo llegaba para ver a un grupo de alumnas que me habían reventado el nextel desde la mañana pidiendome que no faltara, y asi lo hice al terminar mi relajado ritual de sábado.
Como dije, ya dentro del local y con vaso en mano, me dediqué a buscar a las chicas, con las cuales en pleno baile ya estaba sin chaqueta, y sin la blusa que tenia puesta encima de un polo, el pañuelo que tenía de bufanda se convirtió en pañoleta de cabeza por mi larga cabellera, y asi con mi look tirado a la basura seguía bailando en medio de la pista, la noche llego rapidisimo, y es que es normal cuando bailas y el trago no falta..
Al terminar la tarde, los amigos, conocidos del día, reencontrados o aparecidos de años, se ponen de acuerdo para saber que se hara mas tarde, a lo cual me uní ya a mis amigos y deje a las chicas (claro, resguardadas y pidiendoles mil veces que me llamen al movil apenas llegaran cada una a su rumbo).
Hay que subir tres escaleras para llegar a un area tranquila, muy bien adoptada por una marca de ron conocida, donde poco a poco se puede ver el espacio despejado y luego vacío.
Fueron cinco minutos, en los que él, sin decirlo lejos les pregunto, quien era ella?, es ahí donde me lo presentaron (sin darse cuenta que nos habíamos visto un mes antes de mi huída), yo tenía un vaso con incakola con hielo, brinde con él, y entre un juego de hielo y un juego de 100 dólares, no nos separamos más....
Caminamos, cenamos, llegamos al huequito (local al cual soy asidua y lo nombraré así), bailamos, había algo en las miradas, me dejó en mi casa, nos despedimos y no nos separamos...
Pasaron los días, pasaron los meses, pasaron alertas y llamadas al móvil, y muchos mensajes de texto mas, pasaron noches de sueño por el nextel y conversaciones en los comerciales de los programas de TV, pasaron muchas fiestas, pasaron muchos amigos a nuestro lado, pasaron madrugadas de encanto, y todo fue pasando, luego llegaron cruzadas de palabras, llegaron espacios fríos como el hielo de mi vaso con incakola.. y luego llego el silencio de su voz y de su teléfono compañado por el silencio de mis dudas y de mis respuestas, llego una indiferencia que nacía de la duda y que el silencio guarda cuando uno no sabe que pasa.
Y asi todo desapareció... un 17 de octubre lo desaparecí de mi cabeza al escuhar un grito en la puerta de su casa, sabía que no valía nada, un detalle se que valen más que mil palabras y sus mil palabras no iban dirigidas a mí, sino a otra muchacha.
Hace unas semanas, lo vi en aquel lugar barranquino, no fue en el mismo sitio donde preguntó por mí aquella fría noche de agosto, pero fue en el lugar donde estaba con la chica que hoy tiene sus llamadas, sus mensajes y su mirada... A aquella chica la había conocido ese mismo día, en el que por astucia o por ironía yo había decidio borrarlo de mi vida, había hablado con ella, había conversado de hombres sentada en un sofá, esa chica había intentando hablarme en toda esa reunión sin saber que su sola presencia me hacía pedazos el corazón en frente de ella.. y al verla con él, a tres metros de mi escalera, solo quise poner hielo en mi bebida y desaparecer, y asi mordiendo el hielo, aprendí que solo fuimos eso, hielo en la boca que se deshace y no queda más recuerdo que un sabor frío que te da cosquilleo, pero no llegaría nunca a encender algo mas conocido como sentimientos; y mi mirada la dirigía rumbo al vacio del recuerdo de esas tres escaleras y veía reflejada la sonrisa de él en ella... y en ese instante sentí el abrazo de mis amigos, esperando tener respuesta de mis sentidos y de mis labios, fueron cinco minutos de silencio y se que ellos estaban ahí para que yo pueda derramar quizá alguna lágrima en silencio, a lo que mirándoles les dije... Hoy con ese muchacho cerré mi círculo y desde aquel día ya estaba en mi pasado y es un recuerdo. Desde ese día no lo he vuelto a ver, se que he tenido que pasar por una que otra broma cruel, como fotografías de ellos enviadas por un correo que no tiene nombre, que el día que volví al huequito no pase mas de 10 minutos y que solo me fui derramando lágrimas porque donde me pare y por casualidades de la vida, alguién exactamente ahi y en ese momento se apareció y me dijo: ayer estuvieron sentados ahi "OS", tu venías aquí con él no? porque aun cuando me preguntan por él simplemente digo : no sé, no lo he visto, y porqué sé que aunque pasen los años, aún esperaré un gracias por lo que él el día de su cumpleaños no podía creer....


Publicar un comentario